11/20/2009 05:11pm EST   in English | spanish.gbible.org 
 
     
GraceBibleChurch
Robert R. McLaughlin Bible Ministries

La Declaración Doctrinal

 
 
La Biblia, la Palabra de Dios
 
La Biblia, en los 66 libros canónicos en los idiomas originales, es una revelación divina. La Biblia es la Palabra de Dios, inspirada e infalible (SAL 119:89, PRO 30:5-6, JUA 10:35, 2TI 3:16, 2PE 1:20-21).


 
 
El Dios Trino
 
Hay un Dios Trino que existe en tres personas -- Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo. Cada persona de la Trinidad es igual en esencia y en autoridad y cada uno posee todos los mismos atributos y perfección (DTN 6:4, 2CO 13:14).
 

 
La depravación del hombre
 
El hombre es creado en la imagen de Dios. Por el pecado original de Adán, la raza humana entera nace muerta espiritualmente. Al momento de nacer, cada persona recibe una naturaleza pecaminosa. La naturaleza pecaminosa enajena al género humano de Dios. El hombre no está calificado para redimirse ni para restaurar su condición caída (GEN 11:26-27, ROM 3:22-23, ROM 3:5-12, EFE 2:12).
 

 
La persona y la obra de Cristo
 
El Señor Jesucristo, el Hijo de Dios eterno, se convirtió en un hombre y también mantuvo Su deidad esencial. Él fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen Maria para revelar a Dios, para redimir al hombre, y para resolver la lucha invisible entre los ángeles por medio de la derrota total de Satanás. Creemos que Jesucristo logró nuestra redención completa por medio de Su muerte espiritual como una sustitución en la Cruz. El Padre aceptó completamente cuando Jesucristo derramó Su alma hasta la muerte (ISA 53:9-12) como la propiciación de los pecados. La aceptación del Padre de Su muerte está dramatizada y lograda por Su resurrección física y literal de entre los muertos (LUC 1:35, JUA 1:1, ROM 3:24-26, ROM 4:24-25, 1CO 15:1-4, 2CO 5:21, HEB 9:22, HEB 13:20-21, 1PE 1:3-5, 1PE 1:18-20, 1PE 2:24, 1PE 3:18). Además nosotros creemos que aún ahora el Señor Jesucristo está en el cielo, habiendo sido sumamente exaltado por Dios el Padre. Él está sentado a la mano derecha de Dios donde Él cumple el ministerio del Gran Sumo Sacerdote, intercesor, y defensor para los creyentes. Jesucristo es irrefutablemente reconocido como la cabeza de la Iglesia, la cual es Su cuerpo. Él volverá para aplastar a todos los enemigos de Dios (ROM 8:34, EFE 1:19-23, HEB 7:25-27, 1JU 1:1-2).
 

 
La persona y la obra del Espíritu Santo
 
El Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad, es una persona, y no es simplemente una fuerza. Él convence al mundo del pecado de la incredulidad, contiene el mal de su última manifestación, glorifica a Cristo y guía a los creyentes en toda la verdad (JUA 16:7-14). Creemos que al momento de tener la fe personal en Cristo, el Espíritu bautiza a cada individuo en la unión interminable con Cristo. Él mora permanentemente en cada creyente, y Él sella y regenera permanentemente a cada creyente. Cada creyente tiene el encargo de caminar por medio del Espíritu, y de no sofocar ni entristecer al Espíritu (ROM 8:9, 1CO 12:12-13, GAL 3:26-29, GAL 5:16, EFE 1:12-14, EFE 4:30, EFE 5:18, TIT 3:5-6).
 

 
 
La salvación eterna es el don de Dios, y el pecador lo recibe cuando él tiene la fe sin mérito en Jesucristo. La redención que Cristo cumplió sobre la cruz proveyó la reconciliación del hombre a Dios. (JUA 3:15-16, JUA 5:24, JUA 6:40, JUA 6:47, JUA 20:31, HCH 16:31, ROM 3:24-25, ROM 5:11, ROM 5:16, 2CO 5:18-21, EFE 2:8-9).
 

 
 
Todos los creyentes están seguros para siempre. Todos los creyentes tienen el derecho de tener la convicción personal de su seguridad eterna (JUA 10:27-30, ROM 8:1, ROM 8:38-39, 1CO 1:4-8, 1TE 5:23-24, HEB 10:14).
 

 
 
La Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, está compuesta de todas las personas nacidas de nuevo en esta era actual. La Iglesia es un organismo espiritual, y todos los creyentes están en unión con Cristo, sin tener en consideración la afiliación secundaria con las denominaciones o las organizaciones cristianas (1CO 12:12-14EFE 1:22).
 

 
 
La Biblia reconoce la identidad personal de Satanás, quien es el adversario declarado abiertamente de Dios y del hombre (JOB 1:6-7, ISA 14:12-17, 1PE 5:8). Satanás también es el gobernante de este mundo actual (EFE 2:2, 2CO 4:4, JUA 12:31, JUA 14:30, JUA 16:11).
 

 
 
Una dispensación es un período de la historia humana que se explica en términos de la revelación divina. La historia se define como una serie de administraciones o eras. Cada dispensación refleja como se desarrolla el plan de Dios para la humanidad y constituye el punto de vista divino de la historia. Entendiendo las dispensaciones es un medio por la cual los creyentes, durante un tiempo específico, pueden orientarse a la voluntad, al plan, y al propósito de Dios para sus vidas (EFE 1:7-11, EFE 3:16, ROM 16:25-26, COL 1:26, JUA 1:16-17).
 

 
 
Nosotros creemos que el próximo acontecimiento importante en el cumplimiento de profecía será el advenimiento del Señor Jesucristo en el aire. En Su advenimiento, Él recibirá a Sí Mismo a los creyentes que han muerto y a los creyentes que están vivos. Esto también se conoce como el "rapto" o "la traslación de la Iglesia" (1CO 15:51-57, 1TE 4:13-18, TIT 2:11-14).
 

 
 
El rapto de la Iglesia será seguido por el cumplimiento de la septuagésima semana de Israel. La última mitad de este período de siete años es la época de angustia para Jacob, la gran tribulación (JER 30:7, DAN 9:27, MAT 24:15-21, APO 6:19).
 

 
 
La gran tribulación culminará con el regreso (pre-milenario) del Señor Jesucristo a la tierra para establecer Su reino (ZAC 14:4-11, MAT 24:15-25, 2TE 1:7-10, APO 20:6).
 

 
 
El alma y el espíritu humano de los que han creído en el Señor Jesucristo para la salvación inmediatamente van a Su presencia al momento de la muerte física. El alma y el espíritu humano siguen en un estado consciente y de felicidad absoluta hasta la resurrección del cuerpo en Su segundo advenimiento. En este tiempo, el alma, el espíritu humano y el cuerpo se reúnen, y para siempre serán asociados con Su gloria. Las almas de los no creyentes siguen después de la muerte en una miseria consciente hasta el juicio final del Gran Trono Blanco al fin del Milenio. En este momento, el alma y el cuerpo se reúnen y serán arrojados al lago de fuego eterno, no para ser aniquilados, sino para ser salados con la destrucción eterna y ser expulsados de la presencia del Señor eternamente (LUC 16:19-26, LUC 23:43, 2CO 5:8, FIL 1:23, 2TE 1:7-9, JUD 1:6-7, APO 20:11-15).
 

 
 
Una vez que es nacido de nuevo, el creyente debe desear la leche sincera de la Palabra. Continuamente alimentado por la Palabra, el creyente puede crecer espiritualmente en la gracia y en el conocimiento del Señor Jesucristo. Es el deseo de Dios que primero cada hombre sea salvado, y en segundo lugar que cada creyente en Cristo venga a conocerle íntimamente por medio de la inculcación de la Palabra de Dios (1TI 2:4). La obra eficaz de la Palabra de Dios alinea al creyente al propósito, al plan, y a la voluntad de Dios. La ejecución interna de la Palabra de Dios le trae gloria al Señor (ROM 12:1-2, 2CO 13:9, 1TI 4:6, 1PE 2:2, 2PE 3:18).
 

 
 
El Señor Jesucristo instituyó la Cena del Señor que se observará hasta que Él regrese (1CO 11:23-36).
 

 
 
Dios, existiendo como Padre, Hijo, y Espíritu Santo, es soberano. Él ejerce el dominio supremo y absoluto sobre toda la creación como una parte de, y asegura que concuerda con, la esencia y los atributos de la Deidad (1CR 29:11-12, DAN 4:35, SAL 24:1, EFE 1:11, 1TI 6:15). Sin embargo, Dios en Su soberanía no violará el libre albedrío del hombre. El libre albedrío del hombre y la soberanía de Dios coexisten por el decreto divino (1TI 2:4-6, ROM 5:8-10, ROM 5:32-33, ROM 16:24-25, JUA 3:16, JUA 3:36).
 

 
 
Aunque la salvación es el resultado de una decisión de creer, la espiritualidad es el resultado de las decisiones continuas de depender en el Espíritu Santo y de tener la ocupación del Espíritu. El creyente es ordenado a no apagar ni entristecer al Espíritu por medio del pecado personal ni por el rechazo de Su gracia y poder. Además, el creyente debe de caminar por medio del Espíritu y tener la ocupación del Espíritu, y la vida cristiana solamente se puede cumplir por medio del poder del Espíritu (GAL 5:16, EFE 4:30, EFE 5:18, 1TE 5:19). La intimidad del creyente con el Espíritu Santo, que también se conoce como la comunión, se suspende una vez que el creyente comete los pecados personales. Uno restaura esta intimidad cuando él nombra y cita su pecado(s) a Dios (1JU 1:9).
 

 
Los dones espirituales
 

Dios el Espíritu Santo, en gracia y aparte de los méritos humanos, administra un don espiritual a los creyentes en esta dispensación. Los dones espirituales permanentes que existen hoy en día incluyen los pastores/maestros, los evangelistas, los administradores, y otros. Los dones espirituales temporales pararon cuando se completó el canon de la Escritura. Los dones temporales eran el ser apóstoles, la profecía, el hablar en lenguas, el interpretar las lenguas, la curación, y el hacer milagros (1CO 12:13, EFE 4:7-12, ROM 12:4-8). Aunque los dones espirituales de hacer milagros y curaciones han cesado, Dios puede, y a veces, cura e interviene milagrosamente por medio de Su acción directa (ISA 46:10, MAT 28:18, STG 5:16).

 

©® 1996-2007 Robert McLaughlin Bible Ministries. Todos los derechos reservados | mapa del sitio