El decreto de Dios se refiere a Su propósito eterno (siempre existió), santo (la integridad perfecta), sabio (la aplicación de la omnisciencia a la creación), y soberano. Esto quiere decir que Dios comprendió todas las cosas simultáneamente que han existido o que existirían. Él comprendió cada acontecimiento, sus causas e interacciones con otros acontecimientos, incluso cada decisión que nosotros tomaríamos. La omnisciencia de Dios expresa la fuente de estos decretos. También expresa los atributos de Dios en cuanto a la voluntad divina en la historia humana (los pensamientos, las acciones, y las decisiones de cada persona). Debido al hecho de que nuestro entendimiento es limitado, percibimos estas cosas solamente en aspectos parciales y en conexiones lógicas que vienen de la Escritura. Por lo tanto, clasificamos los decretos como siendo plural, pero en realidad sólo hay un decreto.