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La Prosperidad, Parte 1.   Fil 4:9

 

Grace Bible Church
Robert R. McLaughlin Bible Ministries

El Árbol de la Vida es un resumen semanal de las enseñanzas.
El Árbol de la Vida para la semana que termina 10/03/04

La Prosperidad. Filipenses 4:9

Nuestra traducción corregida de FIL 4:9 hasta ahora lee, "Lo que [los principios doctrinales] también habéis aprendido [manthano - de un profesor bajo la disciplina académica y rigurosa] y recibido [aceptado a través de la metabolización de la doctrina] y oído [bajo disciplina] y visto en mí . . .”   La conjunción kai está traducida correctamente "y," y entonces la frase eidete en emoi está traducida "visto en mí."  Esto no significa solamente ver, sino también tener perspectiva o tener habilidad perspicaz, y por lo tanto significa entender.  Esto significa tener la  doctrina en el corazón (el lóbulo derecho del alma).  Emoi es el caso instrumental de ego, y por lo tanto podríamos decir "por medio de mí," o "a través de mí," es decir a través del ministerio de enseñanza del pastor.

"… esto practicad…" Después tenemos el verbo prassete que significa practicar, llevar a cabo repetidas veces o habitualmente, y ejecutar. Se sigue con el pronombre demostrativo tauta, traducido "esto." Significa solucionar un problema, aplicar principios a la situación y ejecutarlos. Para llegar a la supergracia usted debe tener la máxima cantidad de epignosis en su lóbulo derecho, y lo debe aplicar. Cuanto más fuerte usted llega a ser espiritual, más oposición enfrentará de Satanás y del reino de las tinieblas. Esta oposición vendrá en la forma de sus tres grandes enemigos: el mundo, la carne, y el diablo, 1JU 2:15-17.

"… y el Dios de paz estará con vosotros." Una vez más, "y" es la conjunción kai, seguida por ho theos (el Dios) y el artículo definido tes (de) eirene (prosperidad). Eirene significa la prosperidad (el origen del nombre Irene). Eirene, en la forma del genitivo descriptivo, singular, es similar a shalom en el hebreo, que significa prosperidad - la prosperidad espiritual, la prosperidad temporal, la prosperidad por asociación, la prosperidad histórica, la prosperidad al morir, y cada otra categoría de prosperidad, con Dios como la fuente. Y Dios dice que usted no tendrá ninguna prosperidad que viene de Él hasta que su gnosis llegue a ser epignosis, y hasta que usted a cruzado por la barrera de la madurez. La frase "el Dios de la prosperidad" es el título de Dios en relación a la vida de supergracia y las bendiciones que resultan. "Estará" es estai, la forma del modo indicativo, voz activa, tiempo futuro del verbo eimi, y está correctamente traducida "estará." No hay ninguna prosperidad verdadera a menos que venga de Dios, o a menos que usted esté asociado con un creyente en la supergracia o en la ultra-supergracia.

La traducción corregida completa de FIL 4:9 ahora lee, "Lo que [los principios doctrinales] también habéis aprendido [manthano - aprendido de un profesor bajo la disciplina académica y rigurosa] y recibido [aceptado a través de la metabolización de la doctrina] y oído [bajo disciplina] y visto en mí [el ministerio de enseñanza de Pablo], este poniendo estas cosas en acción, y el Dios de prosperidad estará con vosotros, todos vosotros [los creyentes en la supergracia]."

Dios desea que cada creyente tenga eirene, o que prospere, según la Biblia. Sin embargo, Dios tiene ciertas leyes espirituales que Él nos dice que debemos seguir para recibir lo más alto y mejor que Él tiene para nuestras vidas. Él ha establecido principios espirituales que nosotros debemos seguir referente a dar de nosotros mismos y de nuestro tiempo, talento, y tesoro. Y si no podemos creer en las promesas de Dios en este reino, ¿cómo podemos creer Sus promesas para la salvación eterna y todas las otras cosas que reclamamos creer?

Hay dos posiciones extremas que los cristianos toman referente a la prosperidad. Algunos cristianos escuchan que Dios desea que ellos prosperen y siguen a Dios simplemente por esta razón. El extremo opuesto es la creencia que la prosperidad para los cristianos es incorrecta y que la pobreza es una cosa santa. No hay duda que la Biblia nos advierte contra la prosperidad falsa. Sin embargo, podemos prosperar por seguir los decretos espirituales de Dios referentes a la prosperidad, que son explicadas resumidamente en Su palabra, 3JU 1:2, "Amado, ruego que seas prosperado en todo y que tengas buena salud, así como prospera tu alma." Hay una manera de prosperar que no es malvada, y es seguir la manera de Dios para la prosperidad. En el plan de Dios, usted prosperará físicamente, mentalmente, emocionalmente, y financieramente.

Dios creó toda la abundancia en esta tierra, HAG 2:8, SAL 24:1, SAL 50:10. ¿Él creó toda la abundancia para los no creyentes? ¿Él lo creó para los individuos pecaminosos y duros de corazón quienes lo maldicen y lo niegan, quienes desobedecen Su palabra y no les importa en absoluto de Él? Miren lo que dijo nuestro Señor en MAT 7:7-11, "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?"

Dios no es diferente que cualquier otro padre; Él desea lo mejor para Sus hijos. A Él le gustaría que el mundo viera a cristianos prósperos y alegres. Si Él estuvo dispuesto a darnos Su único Hijo, ¿por qué nos contendrá cualquier otra cosa? Él ya nos ha dado Su mejor; Él no denegará darnos todo el resto, ROM 8:32. Muchos grandes hombres de Dios a través de la Biblia prosperaron a resultado de seguir las reglas de Dios para la prosperidad. Todos los cristianos son herederos a estas mismas bendiciones que Abraham recibió de Dios, GAL 3:9. Nuestro Dios, el Dios de prosperidad, desea que recibamos la bendición por seguir Sus leyes de prosperidad, DTN 8:18, 3JU 1:2.

La abundancia destruye a mucha gente porque no la obtiene a través de las pautas de Dios. Sin embargo, no hay absolutamente nada mal con ser próspero y exitoso si obtenemos y retenemos nuestra prosperidad a raíz de seguir a Dios y a Su palabra. Dios quiere que poseamos prosperidad, abundancia, y dinero, pero Él no quiere que estas cosas nos poseyeran. En hecho, Dios nos dio sus preciosas promesas por esta misma razón, 2PE 1:4, "por medio de las cuales nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina."

La prosperidad y la abundancia son partes de la naturaleza divina de Dios, y Él nos ha dado más de 3.000 promesas en Su palabra. El Dios de la prosperidad dijo en el primer capítulo de la Biblia, en GEN 1:26, "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza." Si Dios es próspero, y si Él nos creó para ser igual que Él, ¿no es obvio que Él desea que seamos prósperos y que aumentemos también? Aún en la creación de la tierra, vemos la manifestación de la abundancia que Dios ha planeado para nosotros, aún cuando miramos dentro de las frutas y de los vegetales en GEN 1:11, "Y dijo Dios: Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semilla, y árboles frutales que den fruto sobre la tierra según su género, con su semilla en él. Y fue así." Dios ha provisto las semillas de modo que pudiéramos reproducir lo que usamos muchas veces más. Es algo por dentro que causa que se multiplique las frutas y los vegetales, igual como hay algo dentro del creyente que produce la multiplicación de la prosperidad.

En MAT 13:23, las semillas representan la doctrina bíblica, que produce la fruta para el creyente, "Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, éste es el que oye la palabra y la entiende, éste sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta." En 2CO 9:9-11, "como está escrito: EL ESPARCIÓ, DIO A LOS POBRES; SU JUSTICIA PERMANECE PARA SIEMPRE. Y el que suministra semilla al sembrador y pan para su alimento, suplirá y multiplicará vuestra sementera y aumentará la siega de vuestra justicia; seréis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios." El primer capítulo de Génesis nos dice como Dios pobló la tierra con los pescados, los animales, y los pájaros, y cómo Él proveyó las plantas y los árboles frutales. Él entonces creó un hombre y él fue creado para gozar de esta abundancia y ser amo sobre la tierra, GEN 1:26, "Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra."

Dios proveyó a Adán gran abundancia, pero con la caída, Adán capituló sus riquezas y su dominio sobre toda la tierra a Satanás. Esta es la razón por la cual Satanás se llama un ladrón en JUA 10:1-10, porque a través de sus mentiras y su promoción del punto de vista humano, él roba bendiciones y prosperidad de la humanidad. Dios mandó a Su Hijo, Jesucristo, a la tierra para un propósito, para destruir la obra de Satanás, 1JU 3:8, "El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo." Y nuestro Señor tuvo éxito en Su misión. Antes de ascender al cielo, Él dijo en MAT 28:18, "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra." 2CO 8:9 dice, "Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos."

2 Corintios capítulos 8-9 tratan primordialmente sobre el tema de la finanzas. Cuando el Señor llegó a ser pobre para que nosotros pudiéramos ser ricos, esto aplica a las riquezas espirituales, pero esto también se refiere a la riqueza, la abundancia, y la prosperidad. Cuando examinamos las escrituras cuidadosamente, descubrimos que el Señor Jesucristo no era pobre cuando Él caminó sobre esta tierra hace 2.000 años atrás. En hecho, MAT 11:19 dice, "Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: "Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino." Él comió comida de primera calidad y bebió vino selecto. ¡Él no era pobre! Nuestro Señor sabía las pautas y las instrucciones de Dios para la prosperidad. Sin embargo, Él también cedió todo sobre la cruz, incluso Su ropa. Él no hubiera podido ser más pobre de lo que estaba a ese momento. Cuando Él murió, Él no poseía ninguna cosa en este mundo.

Algunas personas asumen que Jesús era pobre porque Él dijo en LUC 9:58, "Y Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza." Jesús no tenía una residencia permanente donde Él dormía, porque Él fue el primer evangelista de viaje. Él siempre se estaba moviendo.

¿Cómo puede alguna persona decir que Jesús era pobre si Él podía resolver las necesidades del grupo grande de gente que viajaba con Él (LUC 10:1-8)? Jesús y Su organización tenían un tesorero, Judas, Juan 13:29. Noten que clase de persona El Señor eligió para estar encargado de Sus finanzas. Él no estaba preocupado si la gente le iba robar ni si se iban a aprovechar de Él en un acuerdo. Él era un experto completo en las pautas y las instrucciones de Dios para prosperar (e.g., MAT 6:33; LUC 6:38; SAL 84:11, SAL 68:19; PRO 3:9-10, PRO 11:25). Él aplicó estos principios repetidas veces para cumplir Sus necesidades. El Señor Jesucristo tuvo la fe más genuina que se ha visto sobre esta tierra, y consecuentemente, Él pudo convertir un poco a mucho. Él no tuvo ninguna necesidad para los activos materiales del mundo porque Él sabía que Él podía aplicar Su fe a las leyes para la prosperidad de Su Padre para obtener lo que Él necesitaba, como en MAR 8:13-20. Cuando usted está haciendo la voluntad de Dios, Dios siempre provee más de lo necesario. Esto no significa que usted no tendrá necesidades, como Pablo menciona en Fil 4. Esto si significa que cuando los creyentes funcionan bajo las pautas de Dios, Dios siempre provee, 2CO 9:6-12. Esto es cuando SAL 23:6 llega a ser una realidad: "Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida."

Cuando los colectores de impuestos de Capernaum vinieron a Pedro y pidieron dinero, nuestro Señor pudo pagarlos, MAT 17:27, "Sin embargo, para que no los escandalicemos, ve al mar, echa el anzuelo, y toma el primer pez que salga; y cuando le abras la boca hallarás un estáter; tómalo y dáselo por ti y por mí." Las cosas milagrosas suceden a los creyentes que tienen la volición positiva hacia la doctrina; los que viven por la percepción, la metabolización, y especialmente la aplicación de la doctrina bíblica tienen milagros que se manifiestan en sus vidas en el reino de la prosperidad. Tal vez no sea la manera del mundo para conseguir cosas, pero es la manera de Dios, MAR 10:29-30, "Jesús dijo: En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras . . ."

Nuestro Señor podría haber usado estas mismas leyes para producir dinero para cumplir cualquiera de Sus otras necesidades, si Él así lo elegía. Cuando Pedro y los otros discípulos habían pescado toda la noche y no cogieron nada, el Señor Jesucristo pudo producir tantos pescados que las redes se rompieron, LUC 5:1-11, y otro caso similar está reportado en JUA 21:1-11. Cuando el Señor necesitó un asna para entrar a Jerusalén montado en ese primer Domingo de Ramos, Él no tuvo que alquilar ni comprar un asna. Él simplemente le dijo a dos de Sus discípulos que entren a la aldea de Betfagé para encontrar un asna y un pollino con ella, MAT 21:2. Él les dijo que traigan estos animales y, si alguien les pregunta lo qué están haciendo, que simplemente digan que el Señor los necesita. Cuando Él necesitó un cuarto para servir la comida de la Pascua, Él no fue a un hotel para alquilar un cuarto. En cambio, Él mandó a dos de Sus discípulos en Jerusalén y les dijo que se pongan en contacto con un "cierto hombre" quien les llevará a otro hombre, MAR 14:12-16. Le dirían a este hombre que necesitaban un aposento alto, amueblado y preparado y el hombre iba hacer todo, y esto es exactamente lo que sucedió.

En MAL 3:8-9, el Señor trató con los que rechazaron las pautas de Dios para la prosperidad: "¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: "¿En qué te hemos robado?" En los diezmos y en las ofrendas. Con maldición estáis malditos, porque vosotros, la nación entera, me estáis robando." La maldición está mencionada en HAG 1:6c, "y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota." Salomón dijo en ECL 5:11, "Cuando aumentan los bienes, aumentan también los que los consumen." El Señor continúa en MAL 3:10-12, "Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto--dice el SEÑOR de los ejércitos--si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde. Por vosotros reprenderé al devorador, para que no os destruya los frutos del suelo; ni vuestra vid en el campo será estéril--dice el SEÑOR de los ejércitos. Y todas las naciones os llamarán bienaventurados, porque seréis una tierra de delicias--dice el SEÑOR de los ejércitos."

Lo que sea que alguno de nosotros necesitemos en cualquier reino, las leyes de Dios dicen que Él los proveerá cuando lo mantenemos a Él primero en cada área de nuestras vidas. Sin embargo, ¿qué quiere decir mantener a Dios primero? Un ejemplo de esto es de nunca comenzar un día sin primero de todo tomar un período de tiempo de tranquilidad para orar - tiempo para hablar con Él y pedir Su orientación, dirección, y ayuda con respecto a cualquier cosa que usted necesitará durante el día, MAT 7:8, "Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." Otro ejemplo de poner a Dios primero es reservar tiempo para el estudio de Su Palabra diariamente. Esto incluye que Dios sea más importante para usted que su vida social, y pasando más tiempo buscando a Dios en vez de usar la computadora, mirar la televisión, o disfrutar de sus juegos y pasatiempos. El buscar a Dios diariamente debe ser más importante para usted que el buscar a la prosperidad financiera. Solamente cuando usted es honesto con sí mismo puede usted vivir en las pautas y las instrucciones de Dios para la prosperidad. También debemos de poner las necesidades del cuerpo de Cristo adelante de nuestras propias necesidades; recuerden que la actitud de un siervo es …
   Hacer todo el bien que usted pueda, por todos los medios que usted pueda,
   en todas las maneras que usted pueda, en todos los lugares que usted pueda,
   todas las veces que usted pueda, a toda la gente que usted pueda,
   mientras que usted pueda.

Muchos cristianos le dan a Dios un poco de tiempo el domingo, quizás uno o dos estudios bíblicos durante la semana, y quizás algunos minutos de oración cada día, y hasta allí llegan. Sin embargo, esta forma de vida obviamente no lo pone a Dios primero. Cada día necesitamos negarnos a nosotros mismos y ponerlo a Él primero en cada manera, LUC 9:23, "Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame."

El sistema del mundo de prosperidad pone muchas cosas adelante de Dios, tal como el dinero, el éxito, las posesiones, y el reconocimiento personal. Esto es en violación de las leyes divinas para la prosperidad. Dios desea que prosperemos, pero solamente si la prosperidad nunca viene adelante de Él. Él desea que disfrutemos de la riqueza, la honra, y una vida larga, mientras que logramos estas metas manteniéndolo primero y siempre humillados ante de Él. Esto es la "prescripción" de Dios para la prosperidad en cada área de nuestras vidas. Debemos creer que Él hará lo que Él dice que va hacer. Las pautas y las instrucciones de Dios para prosperar trabajarán solamente al grado que las apliquemos a nuestras vidas.

 

Para un estudio más detallado, por favor ordenen los casetes 0190-1218 a 0190-1220.

 

 


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