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Lo que significa ser iniciado en el secreto del misterio. Parte 59.
Las promesas y el contentamiento del que nos fortalece. Fil 4:4-13; Rom 4:12, 21; Jua 14:1-2; 1Ti 6:3-8; Mar 12:30; Amo 8:11-12

 

Grace Bible Church
Robert R. McLaughlin Bible Ministries

El Árbol de la Vida es un resumen semanal de las enseñanzas.
El Árbol de la Vida para la semana que termina 05/13/07.

Lo que significa ser iniciado en el secreto del misterio. Parte 59.
Las promesas y el contentamiento del que nos fortalece.

 

Estamos listos para continuar con nuestro estudio de Filipenses, pero primero repasemos nuestra traducción de FIL 4:4-13, “Sigan teniendo la felicidad perfecta por medio del Señor todo el tiempo; una vez más repito este mandato, sigan teniendo esta felicidad perfecta.  Dejen que su actitud mental de supergracia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Paren de preocuparse de cualquier cosa, sino en cada circunstancia, por medio de la oración y por medio de la súplica para nuestras necesidades, después de dar gracias, que nuestras peticiones sean reveladas al Dios.  De hecho, esa paz y prosperidad espiritual que viene de la fuente del Dios, que sobrepasa o va más allá de todo entendimiento, guarnecerá nuestros corazones [los lóbulos derechos] y nuestras mentes [nuestra motivación] en Cristo Jesús.  De ahora en adelante, miembros de la familia real de Dios, todo lo que es verdadero [doctrinal], todo lo digno [noble o digno de respeto], todo lo justo [imparcial o correcto], todo lo puro [de la motivación correcta], todo el amor personal que existe, todo lo honorable, si hay alguna virtud [y hay para el creyente maduro dice la condición de primera clase], y algo que merece elogio [y hay para el creyente maduro dice la condición de primera clase], estén concentrados en estas cosas. Estas cosas [los principios doctrinales] también han aprendido [manthano - aprendido de un maestro bajo la disciplina académica rigurosa] y recibido [o aceptado a través de la metabolización de la doctrina] y oído [bajo la disciplina] y han entendido por medio de mí [el ministerio de enseñanza de Pablo].  Estén poniendo estas cosas en acción, y el Dios de prosperidad estará con usted, todos ustedes [los creyentes en la supergracia]. Ahora, he recibido mucha felicidad interna por medio del Señor en gran manera, que ya al fin han reavivado su preocupación o su pensamientos en mí; en verdad, también estaban pensando en mi, pero les faltaba la oportunidad para expresarlo. No es que hablo con referencia a la pobreza o escasez, pues yo he aprendido a contentarme en cualquiera que sea mi situación. He llegado a conocer como ser humillado y he llegado a conocer como vivir en  prosperidad.  En cualquier y en toda circunstancia, he aprendido el secreto [o he sido iniciado en el misterio] de como estar saciado, como tener hambre, como ser próspero, y como sufrir necesidad. Tengo el poder para lograr todo a través de Él quien me fortalece.”           

El que nos fortalece nos dice en 1RE 8:56, “Bendito sea el SEÑOR, que ha dado reposo a su pueblo Israel, conforme a todo lo que prometió; ninguna palabra ha fallado de toda su buena promesa que hizo por medio de su siervo Moisés.”  El que nos fortalece nos dice en ROM 4:21 que todas las promesas de Dios son aseguradas por la habilidad divina, “y estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo.” El que nos fortalece nos dice que todas las promesas de Dios son fundadas en Cristo (2CO 1:20). 

Ahora miremos a algunas de las promesas de Dios.  Las bendiciones ilimitadas son prometidas para todos los que creen, MAR 9:23, “Jesús le dijo: "¿Cómo si tú puedes?" Todas las cosas son posibles para el que cree.”  Se promete respuestas a las oraciones, MAR 11:24, “Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.”  Se promete remover los obstáculos de los que tienen fe como un grano de mostaza (LUC 17:6).  En Juan 6:35 tenemos la promesa de la plenitud espiritual y el contentamiento, “Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.”  Tenemos la promesa de días mejores y alegría (SAL 30:5).  SAL 34:19 promete liberación cuando estemos bajo aflicción, “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el SEÑOR.”  Se promete el sostén divino cuando estemos enfermos (SAL 41:3, SAL 50:15).  Hay la promesa de la presencia divina de Dios que consuela al creyente, ISA 43:2, “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará.”  Tenemos la promesa de un hogar eterno, JUA 14:1-2, “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros.”  Tenemos la promesa que todas las cosas cooperan para bien para los que aman a Dios (ROM 8:28).  La holgura de la gracia divina está prometida en 2CO 12:9, “Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.”  Tenemos la promesa de la muerte que en realidad es una promesa bella con respecto a la liberación final del pesar, del clamor, y del dolor (APO 21:4).  Tenemos la promesa para los que dan generosamente, sin condiciones, PRO 3:9, “Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos.”  PRO 11:25, “El alma generosa será prosperada, y el que riega será también regado.”  LUC 6:38, “Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir.”  Tenemos las promesas para el reincidente o para los que tienen arrepentimiento y pena (SAL 34:18, Hos 14:4).  Hay promesas para los que sirven y honran a Dios, tal como la promesa del uniforme de gloria para los que ganaron almas (DAN 12:3).  Hay la promesa de recompensas para los que sirven en las áreas “sin importancia” (MAR 9:41).

En nuestra traducción corregida de FIL 4:4-13 notamos ciertos mandatos: “Sigan teniendo la felicidad perfecta” (versículo 4).  “Dejen que su actitud mental de supergracia sea conocida de todos los hombres” (versículo 5).  “Paren de preocuparse de cualquier cosa” (versículo 6).  Pablo está diciendo que es posible vivir una vida de contentamiento.  Lo hacemos por medio de pensar pensamientos virtuosos, pensamientos doctrínales, nobles, y que merecen elogio.  En otras palabras, por medio de concentrarnos en El que escribió el Libro, el Dios de prosperidad.  Hemos tomado mucho tiempo para considerar Quien es que nos fortalece.  Hemos visitado las cosas que Éste dice en Su palabra; hemos absorbido las promesas que Él nos ha dado.  Esas promesas no  se basan en ninguna cosa que nosotros tengamos que hacer.  ¡Él cumple Sus promesas, punto!  Es tiempo que le diéramos la gloria que Él merece simplemente por medio de creer y disfrutar en cuan fantástico es tener un Dios y un Padre que le gusta hacer cosas grandes para nosotros.  Cuanto más Él hace para nosotros, más creemos.  Cuanto más creemos y confiamos en Él, menos preocupación, culpa, miedo y condenación tendríamos que tener en nuestras almas.  Es entonces cuando estamos libres, y descubrimos que no importa la circunstancia en la cual estamos, en nuestra alma, hemos encontrado esa cosa preciosa que se llama el contentamiento.  Pablo puede hacer la afirmación en versículo 13 que él puede hacer todas las cosas por medio de Cristo quien le fortalece porque Pablo primero tuvo que llegar al punto notado en versículo 11, él tuvo que aprender algo, FIL 4:11, “No es que hablo con referencia a la pobreza o escasez, pues yo he aprendido a contentarme en cualquiera que sea mi situación.”  Pablo aprendió Quien fue el que hizo esas promesas; él sabía que cualquier aflicción que le estaba por venir, era momentánea y no muy pesada y no se pudiera comparar con la gran gloria que le estaba produciendo en el cielo.  Él aprendió como descansar en las promesas de Dios y supo a ciencia cierta que Éste podía hacer frente a todas sus necesidades; y sabiendo esto, él era valiente para proclamar, “Todo lo puedo.” Él sabía que podía cumplir lo que sea que el plan de Dios requería para ese día, o para el resto de su vida, no debido a alguna cosa grande en él, sino porque él llegó a conocer al que le fortalecía.  Él aprendió el secreto que toda la producción que venía de esa rama, llamada Pablo, se dependía no de la rama sino de la vid, nuestro Señor Jesucristo. 

Nuestro pasaje en FIL 4:11-13 está en correlación fantástica con 1 Tim 6:6-10; los dos tratan con el tema del contentamiento.  1TI 6:3-8 (traducción corregida), “Si alguno enseña, fomenta, o apoya,  una doctrina diferente y no se conforma a las sanas doctrinas, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que pertenece a las vida espiritual, él ha recibido la arrogancia a ciegas y nada entiende [de la doctrina], sino que tiene una obsesión morboso en controversias y conflictos verbales, de las cuales nacen o se originan los celos, la discordia, el hablar mal [los pecados de la lengua], las especulaciones o presunciones, y las constantes rencillas entre personas de mente viciosa y carecida de la doctrina, que suponen constantemente que la ganancia es la piedad o el vivir la vida espiritual. Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento. Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él. Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos.”

Notemos algunos principios con respecto al contentamiento.  La piedad o el vivir la vida espiritual que Dios ha proveído es un medio de provecho grande cuando va acompañada con el contentamiento.  La piedad significa que uno está en el lugar dónde Dios le puede entrenar, es decir, la residencia, la función, y el ímpetu dentro de la vida espiritual que Dios ha proveído.  Esto es un medio de provecho grande porque es el comienzo del desarrollo de la felicidad perfecta, llegando a estar fijado en Cristo, y teniendo el amor personal para Dios.  Cuando uno tiene la felicidad perfecta, Dios le da lo último en el sufrimiento para bendición, que es la prueba de evidencia.  Así que, el contentamiento se refiere a la felicidad perfecta, que comienza en la auto-estima espiritual, continua en la autonomía espiritual, y está completada en la madurez espiritual.  Aquí es dónde nosotros tenemos la capacidad para la vida, y esta es la razón por la cual 1TI 6:7 dice, “Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él.”  No podemos sacar las cosas materiales ni las conexión que tenemos en este mundo (1TI 6:8).  El estar contentado con alimentos y albergue significa que uno está contentado con las cosas básicas y que uno desarrolla la felicidad perfecta, entonces Dios puede confiarle con las cosas magnificentes en la vida, que son las bendiciones en plica para el tiempo presente.  2CO 12:10, “Por eso me complazco [el comienzo de la felicidad perfecta] en las debilidades [el sufrimiento providencial y preventivo], en insultos y calumnias [la prueba de gente], en privaciones o presiones [la prueba de pensamientos], en persecuciones [la prueba de sistemas] y en angustias [la prueba de desastres] de parte de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” 

Las cuatro pruebas mencionadas en versículo 10 son calentamientos para la auto-estima espiritual para avanzar a la autonomía espiritual:  
1) La prueba de gente.  
2) La prueba de pensamientos.  
3) La prueba de sistemas.  
4) La prueba de desastre. 

Estas pruebas son calentamientos para la prueba de ímpetu que uno enfrenta en la autonomía espiritual.  Un creyente pasa estas pruebas por medio de tener el comienzo de la felicidad perfecta.  Hay suficiente felicidad en su alma de la auto-estima espiritual para que uno esté feliz en todas las categorías de sufrimiento providencial y preventivo.  Uno puede tener la bendición fantástica en el medio del sufrimiento.  El sufrimiento providencial y preventivo nos trae a un punto dónde nos damos cuenta que la vida y el diablo son más grande que nosotros, y que no vamos a poder resolver nuestros propios problemas, y que nuestra fuerza viene del uso de los dispositivos para solucionar problemas.

HEB 13:5 es otro pasaje importante con respecto al contentamiento, “Sea vuestro estilo de vida [no carácter pero estilo de vida] sin avaricia (libre del amor para el dinero), contentos [+H] con lo que tenéis, porque Él mismo ha dicho [DTN 31:6]: NUNCA TE DEJARÉ NI TE DESAMPARARÉ,”  No hay nada malo con el dinero; es necesario tenerlo, pero cuando el dinero llega a ser su amo, uno llega a ser un esclavo miserable.   El dinero no fue diseñado para darnos felicidad.  La promesa en este versículo es la garantía de Dios a nosotros desde el día de nuestra salvación, basada en la integridad perfecta de Dios que Él nunca nos dejará y nunca nos desamparará.  Es la seguridad temporal y eterna.  Sin embargo, esto no previene que Dios no nos discipline o que no deje que funcione la ley de la responsabilidad volitiva.   Teniendo cosas, adquiriendo cosas, colectando cosas, no nos va a cambiar, pero cuando tenemos la doctrina en el alma, tendremos la capacidad para disfrutar de la vida.  Una de los indicios más importantes de la prosperidad es el uso máximo de la felicidad perfecta.  Uno logra tener esto cuando pasa por el valle de la prueba de ímpetu, y avanza a la madurez espiritual.  Igual como Pablo aprendió en FIL 4:12, “He llegado a conocer como ser humillado y he llegado a conocer como vivir en  prosperidad. En cualquier y en toda circunstancia, he aprendido el secreto o he sido iniciado en el misterio de como estar saciado, como tener hambre, como ser próspero, y como sufrir necesidad,” nosotros tenemos que aprenderlo porque ningunos de nosotros lo tenemos naturalmente, y en la humildad uno es objetivo.  La humillación está relacionada con la arrogancia; el ser humillado está relacionado con el crecimiento espiritual y en entender la gracia de Dios.  Lo que no podemos aprender por la doctrina Bíblica, lo vamos a tener que aprender por la adversidad y el sufrimiento inmerecido.  Este sufrimiento es un buen maestro para los que son sabios, pero es duro para los que resisten la doctrina Bíblica.

Pablo dice en FIL 4:12, “He llegado a conocer como ser humillado y he llegado a conocer como vivir en  prosperidad. En cualquier y en toda circunstancia, he aprendido el secreto o he sido iniciado en el misterio de como estar saciado, como tener hambre, como ser próspero, y como sufrir necesidad.” Este versículo nos dice que también tenemos que aprender cómo ser prósperos y felices en la prosperidad; lamentablemente, muy pocas personas entienden esto.  Es difícil que la prosperidad trabaje exitosamente en alguien porque la arrogancia destruye la capacidad para la vida y especialmente la capacidad para la prosperidad.  El ser iniciado significa que uno aprende los secretos de una fraternidad y aguanta la prueba de esa fraternidad.  La Iglesia es la fraternidad, y somos iniciados por medio de aprender la doctrina Bíblica y de pasar por el sufrimiento para bendición.  No importa las circunstancias que uno pase si tiene la doctrina en el alma.  Si uno tiene la capacidad para la vida, las circunstancias no le molestan.  Entonces Pablo nos dice como esto es posible en FIL 4:13, “Tengo el poder para lograr todo a través de Él [Dios el Padre] quien me fortalece.”  Para ser poderoso, uno tiene que aprender que el poder de Dios existe en tres categorías (la omnipotencia del Padre, la omnipotencia del Hijo, y la omnipotencia del Espíritu), y este poder está disponible a nosotros, y lo tenemos que utilizar por medio de la percepción de la doctrina.

Podemos ver que es importante que logremos el contentamiento y la felicidad perfecta antes de morir.  Es la única manera de morir, y la única manera de vivir.  En realidad, la felicidad perfecta iguala el vivir con el morir para el creyente.  Así que, en cualquier circunstancia, uno todavía tiene la felicidad perfecta y puede decir como dijo Pablo en FIL 1:21, “Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia.”  FIL 4:13, “Tengo el poder para lograr todo a través de Él [Dios el Padre] quien me fortalece.”  La frase “todo” se refiere a las tres etapas de la adultez espiritual, los dispositivos para solucionar problemas, y el impacto tremendo e invisible en la historia.  La felicidad perfecta se aumenta en cada etapa de la adultez espiritual, pero se tiene que aprender.  Este mismo poder que fue disponible a nuestro Señor en la unión hipostática, Dios el Padre ahora lo hace disponible a nosotros.  La capacidad para la vida está relacionada con cuan bien uno maneja el sufrimiento inmerecido (2CO 12:10).  La capacidad también está relacionada con nuestro statu quo en la vida o nuestro estilo de vida (HEB 13:5).  La capacidad para la vida está relacionada con la prosperidad y la bendición (1TI 6:6-8).

Miremos a algunos principios con respecto a la felicidad verdadera: 

1) Uno no puede establecer su felicidad en los detalles de la vida, el dinero, el éxito, el placer, la vida social, los amigos, la familia, la salud, el sexo, ni los símbolos de statu.  Si uno tiene la capacidad que viene de la felicidad de Dios, uno puede disfrutar de estas cosas a lo máximo, pero uno no se puede depender de ellas para tener felicidad. 

2)  Uno no puede establecer su felicidad en el ambiente agradable.  Esta es una de las razones por la cual las gentes viajan; piensan que un cambio de ambiente les hará felices. 

3)  Uno no puede establecer su felicidad en la gente, la romance, el matrimonio, la amistad, los hijos, ni la actividad social. 

4) Uno no puede establecer su felicidad por medio de cambiar al mundo del diablo por las cruzadas de reforma, la ingeniería social, la violencia, la desobediencia civil, ni la revolución.  Por su puesto, el mundo del diablo no ha cambiado ni un poco, y nuestro objetivo no es de cambiar al mundo del diablo; en vez, uno debería de ejecutar el PPD. 

5)  Uno no puede establecer su felicidad en la infelicidad de otras personas.  En este caso, uno está lleno de todos los pecados del complejo de arrogancia.  Uno es celoso, amargado, vengativo, implacable, enojado, lleno del odio y la autocompasión, y lleno de las reacciones de la culpa que le motiva.  Así era como pensaba la mansedumbre religiosa durante el tiempo cuando nuestro Señor caminó sobre la tierra; ellos pensaban que podían estar felices si sólo pudieran destruir al SJC (Mac 14:10-11).

Volviendo a 1TI 6:6, “Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento.”  Este es el principio verdadero desde el punto de vista divino.  Es un contraste al principio falso en versículo 5 que dice que cualquier persona que tiene éxito o es rico o tiene prosperidad es automáticamente un creyente maduro y ha sido bendecido por Dios; como hemos notado, esto no es verdad.  El tiempo de Dios es perfecto, y cuando uno aprenda esto, uno aprende a tener paciencia aun si él no es una persona con mucha paciencia.  Dios tiene el tiempo perfecto y esto incluye las grandes bendiciones espirituales que Dios da primero.  Las bendiciones espirituales son enfatizadas primero porque las bendiciones espirituales nos dan la capacidad de disfrutar de las bendiciones temporales.  Ninguna persona puede amar al Señor aparte del consumo constante de la doctrina Bíblica.  La gente puede decir que aman a Dios, pueden hacer cosas para Él, pueden dar con misericordia, pueden servir, pero sin el consumo constante de la doctrina, todo es inútil.  Recuerden que todos los creyentes son mandados a amar a Dios en MAR 12:30, “Y AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE, Y CON TODA TU FUERZA."  Sin embargo, si la doctrina Bíblica o las palabras de Cristo no permanecen en nosotros, no tenemos el amor de Dios, y esto es según la Biblia.  Recuerden que uno nunca debería de dar por sentado la comunicación de la doctrina Bíblica.  Uno nunca sabe cuando tales pasajes como AMO 8:11-12 puedan llegar a ser verdaderos, “He aquí, vienen días--declara el Señor DIOS--en que enviaré hambre sobre la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír las palabras del SEÑOR. Y vagarán de mar a mar, y del norte hasta el oriente; andarán de aquí para allá en busca de la palabra del SEÑOR, pero no la encontrarán.”                                      


 


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