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La fidelidad de Dios.
Lam 3:21-25; 1Ju 1:9; 1Co 1:9; 1Te 5:24; Heb 10:23; Num 23:19; Isa 54:4-10; Sal 119:75; Ose 5:15

 

 Grace Bible Church
Robert R. McLaughlin Bible Ministries

El Árbol de la Vida es un resumen semanal de las enseñanzas.
El Árbol de la Vida para la semana que termina 08/05/07.

La fidelidad de Dios.

 

La doctrina de la fidelidad de Dios.

Punto 1.  La definición.

Si usted es un creyente en el Señor Jesucristo, solamente hay una persona quien es completamente fiel para con usted y esa persona es Dios.  Él únicamente puede ser fiel para con nosotros debido a Su carácter perfecto.  La fidelidad divina es una expresión misericordiosa hacia el creyente usando Su carácter perfecto como la base de esa expresión.  La fidelidad se depende de la esencia de Dios.  Dios es perfecto, justo y estable hacia Sí Mismo, y Él será todas de estas cosas hacia nosotros también.

LAM 3:21-25 (traducción corregida), “Esto me recuerdo, por esto tengo esperanza:  Que las misericordias del SEÑOR jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad! El SEÑOR es mi porción--dice mi alma-- por eso en Él espero. Bueno es el SEÑOR para los que en Él esperan, para el alma que le busca.” Dios puede ser fiel a nosotros debido a la propiciación.  La propiciación es la obra de Cristo en la cruz que trata con la integridad de Dios.  La propiciación significa que nuestro Señor satisfizo la justicia y la rectitud de Dios el Padre.  En consecuencia, en la propiciación, la justicia de Dios juzga a nuestros pecados, y la integridad de Dios está satisfizo con ese juicio.  La propiciación libre a la justicia de Dios para que inmediatamente le dé a cualquier persona que cree en Cristo una mitad de la integridad divina, la rectitud de Dios.  Es la cuota inicial de nuestra salvación.  La fidelidad de Dios no se depende de nuestro estatus espiritual.  La propiciación elimina cualquier compromiso a la esencia de Dios.  La fidelidad divina se manifiesta en la disciplina divina que recibe el creyente apóstata y en la bendición que recibe el creyente maduro.  Primero de todo, toda la fidelidad en el reino humano mora en el alma.  La fidelidad es una actitud hacia algo en la vida que uno ama, respeta, admira, o en el cual uno reconoce la autoridad.  El hecho de que estamos vivos, más todo lo que tenemos, es a resultado de la fidelidad de Dios a nosotros.  Él es fiel y nos ama en cada momento.

Punto 2.  Dios es fiel a nosotros en el rebote y el restablecimiento.  

1JUA 1:9 (traducción corregida), “Si confesamos nuestros pecados [nombrar y citar], Él es fiel y recto, con el resultado que Él nos perdona de todos nuestros pecados [los pecados conocidos] y nos purifica de toda maldad [los pecados desconocidos].”  Cuando nombramos y citamos los pecados que reconocemos que hemos cometido, Dios es fiel para perdonarnos de nuestros pecados y purificarnos de toda maldad, que se refiere a los pecados desconocidos.  Los siguientes pasajes enseñan el mismo principio: 1CO 11:31, JER 3:13, SAL 32:5, y SAL 38:18.

Dios supo de nuestros pecados en la eternidad antigua.  Él los imputó al Señor Jesucristo en la cruz y los juzgó.  Jesucristo tomó nuestro lugar, Él fue nuestro sustituto, y Dios es justificado en perdonarnos porque Él ha sido propiciado por el sacrificio de Su Hijo perfecto.  Por lo tanto, no hay ningún compromiso a Su integridad cuando Él fielmente nos perdona cuando nosotros nombramos y citamos nuestros pecados.  Un principio importante emerge -- no hay ningún mérito en nombrar un pecado.  El legalismo dice que uno se tiene que compadecer para que Dios le perdone, pero la gracia dice que cómo uno se siente no es el tema.  Cuando nosotros nombramos y citamos nuestros pecados, Dios fielmente nos perdona sin tener en cuenta cómo nos sentimos.  Por lo tanto, uno se puede olvidar del pecado e inmediatamente seguir hacia delante.  El rebote incluye a cuatro técnicas: 1)  Nombrarlo (1JUA 1:9).  2) Aislarlo (HEB 12:15).  3) Olvidarlo (FIL 3:13).  4) Seguir hacia delante (FIL 3:14).  Esto resulta ser un problema grande para el legalista y los que están influenciados por la arrogancia de la superioridad moral.  Únicamente la gente arrogante dice que uno puede cometer un pecado que causará que Dios le abandone y que no le perdone.  Sin embargo, Dios nos trata en gracia, y el perdón de gracia nunca es una licencia para pecar, sino es la motivación para seguir hacia la madurez espiritual.  La base de la fidelidad de Dios es Su gracia, STG 1:17, “Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.”    

Punto 3.  La fidelidad de Dios se manifiesta en Su plan perfecto.

1CO 1:9, “Fiel es Dios, por medio de quien fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro.” 

Nosotros fuimos llamados en la eternidad antigua cuando Dios estaba consciente de todos de nuestros fracasos.  Dios encontró una manera para guiarnos por Su plan de gracia entero sin comprometer ni una parte de Su esencia.  Aunque supo cada pecado, cada obra humana, y cada cosa malvada que jamás íbamos a cometer, Dios todavía nos escogió para tener la vida humana al momento del nacimiento, y nos eligió a la igualdad de privilegio y la igualdad de oportunidad al momento de la salvación.  Como una parte de Su fidelidad, Dios ha proveído para cada creyente Su propio plan en el cual el creyente puede funcionar, y este plan es la base de la igualdad de oportunidad pare que él logre llegar a la madurez.

Punto 4.  La fidelidad de Dios se manifiesta en la provisión de la gracia logística y en la bendición de supergracia.

1TE 5:24, “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.”

JOB 23:14, “Porque Él hace lo que está determinado para mí, y muchos decretos como éstos hay con Él.”

Nunca nos deberíamos de preocupar acerca de las necesidades básicas para sustentar nuestra vida.  Dios proveerá todo lo que jamás necesitaremos.  Fue más difícil para Dios que encuentre una manera para salvarnos; para Él es más fácil bendecirnos en el tiempo presente.  Si Él pudo hacer lo mayor para nosotros al momento de la salvación, sigue, el principio de a fortiori, que Él puede proveer lo menor de la bendición del apoyo de la gracia logística en el tiempo presente.  Esta frase del latín “a fortiori” significa “por un motivo más fuerte.”  Es un sistema de lógica que usa la comparación.  Se usa para llegar a una conclusión que se infiere tener aún más certeza que las conclusiones y los hechos que combina.  Como hemos visto, un ejemplo simple sería que si una persona puede levantar cien libras, él puede levantar diez libras.  Aquí, a fortiori significa que ya que Dios fue fiel a nosotros en la eternidad antigua, Él solamente puede ser fiel a nosotros en el tiempo presente, y en la eternidad futura también.

Punto 5.  La fidelidad de Dios en la prueba.

Dios no nos permite ser probados ni tentados más allá de nuestra capacidad y aptitud de poder pasar la prueba o de poder decir “no” a la tentación.  1CO 10:13, “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.”  2CO 4:17, “Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación,” ROM 8:18, “Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.”  Constantemente estamos probados en el área del apoyo de la gracia logística de Dios.  La gracia logística se define como la planificación divina, el apoyo, la suministración, y la bendición para la ejecución del plan prediseñado de Dios por la familia real para cumplir la voluntad, el propósito, y el plan de Dios para nuestra vida.  LUC 12:27-31, “Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¡cuánto más hará por vosotros, hombres de poca fe!  Vosotros, pues, no busquéis qué habéis de comer, ni qué habéis de beber, y no estéis preocupados. Porque los pueblos del mundo buscan ansiosamente todas estas cosas; pero vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas. Mas buscad su reino, y estas cosas os serán añadidas.”  

No sólo estamos probados con respecto al apoyo de la gracia logística de Dios, sino también estamos probados con respecto a nuestro amor para la doctrina Bíblica además de nuestra vida social, nuestros seres queridos, nuestros fracasos, otras distracciones, y nuestras familias.  Antes de entrar en las diferentes etapas del crecimiento espiritual, todos de nosotros tenemos que pasar por diferentes formas de sufrimiento para bendición que el Señor trae en nuestra vida.  Hasta en la madurez espiritual enfrentamos pruebas, como Abraham lo tuvo que enfrentar cuando fue mandado a ofrecer a su único hijo, Isaac, como un sacrificio.  Asimismo estamos probados en todas las etapas del crecimiento espiritual, pero nunca más allá de nuestra capacidad.  Como una parte de la fidelidad de Dios, Él siempre provee la doctrina o la oportunidad de obtener la doctrina necesaria para pasar cada prueba antes que venga.  Por lo tanto, la doctrina Bíblica es la manera como podemos escapar la prueba, y la fidelidad de Dios provee esa doctrina.  Dios nunca nos dará algo que no tenemos la capacidad de manejar, ya sea la bendición o la prueba. 

Punto 6.  Dios es fiel a la familia real de Dios.

HEB 10:23, “Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió;”

Nosotros tenemos depositado en plica unas de las bendiciones más fantásticas, y la fidelidad de Dios las protege.  Cuanta más doctrina tenemos en nuestra alma, más veremos el carácter perfecto de Dios, y más avanzaremos hacia la madurez espiritual.  Esto resulta en que las cosas en nuestro alrededor que antes distraían nuestro crecimiento espiritual, lleguen a tener menos importancia.  

Punto 7.  Dios es fiel al creyente apóstata.

2TI 2:13, “si somos infieles, Él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo.”

Ya que Dios tiene un carácter perfecto, ¿Él tiene que ser fiel a nosotros hasta si Le rechazamos y Le negamos?  Dios no puede ser menos de lo que es.  De hecho, Dios es fiel en mantener vivo al creyente degenerado para la disciplina.  Ese mismo creyente todavía irá al cielo después de rechazar a la doctrina Bíblica por toda su vida igual como el apóstol Pablo fue al cielo.

Punto 8.  Dios es fiel al creyente en el reino del conflicto angélico.

Dios es fiel para proteger y guardarnos en el medio de la batalla angélica e invisible que se pelea cada día en nuestro alrededor, 2TE 3:3, “Pero fiel es el Señor quien os fortalecerá y protegerá del maligno.” 

Punto 9.  La fidelidad de Dios llega a ser una realidad mientras uno avanza y alcanza la madurez espiritual.

HEB 11:11, “También por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir, aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel al que lo había prometido.”

HEB 13:5, “Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque Él mismo ha dicho: NUNCA TE DEJARÉ NI TE DESAMPARARÉ,”

Punto 10.  La conclusión.

La fidelidad es la coherencia y la estabilidad de Dios.  La fidelidad es la perfección de la esencia de Dios y el hecho de que Él no puede ser inconsecuente ni puede comprometer Su esencia.  La fidelidad es el hecho de que Dios no puede cambiar Su esencia ni puede ser injusto a ninguna persona.  Dios es coherente con Sí Mismo; por lo tanto, Él es fiel y coherente a nosotros.  Dios guarda Su palabra, Él nunca ha hecho una promesa que no ha cumplido; nunca hubo un tiempo cuando Dios fue infiel.  Es blasfemia pensar que Él puede ser infiel.  Por lo tanto, la infidelidad es completamente incompatible con la mera naturaleza y la esencia de Dios, MAL 3:6, “Porque yo, el SEÑOR, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.”  La mera existencia, función, y suministración de bendición para la familia real de Dios, ahora y para siempre, se depende de la fidelidad y el carácter de Dios.  Dios siempre está preparado; Él nunca está desprevenido.  La naturaleza de Dios es de ser fiel.  Qué alentador saber que a pesar de todo esto, hay Uno quien es fiel.  Él es fiel en todas las cosas, todo el tiempo, hasta el fin. 

DTN 7:9, “Reconoce, pues, que el SEÑOR tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos;”  Esta cualidad es esencial a Su ser; Él no sería Dios si no la tuviera. 

Ahora, es una cosa aceptar la fidelidad de Dios como la verdad, pero es otra cosa actuar a base de esta verdad.  Dios es fiel para con nosotros y Él no es sólo fiel para decirnos las cosas buenas, sino también es fiel para decirnos las cosas malas.  Él ha descrito fielmente la ruina que resulta de la volición negativa hacia la doctrina.  Él fielmente ha diagnosticado los resultados y efectos terribles del pecado.  Asimismo, Dios es fiel en todas las cosas.  La Biblia explica las diferentes maneras en la cual Dios es fiel.  Por ejemplo, Dios es fiel en mantener Sus promesas:

2CO 1:20, “Pues tantas como sean las promesas de Dios, en Él todas son sí; por eso también por medio de Él, Amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros.”

NUM 23:19, “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho Él, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá?”  Piensa de toda la rebelión en la cual se cayeron los hijos de Israel, y sin embargo Dios fue fiel con ellos.  Muchas veces ellos fueron infieles, ¡pero Él siempre fue fiel!  ¿Por qué?  Porque como dice Tito 1:2, es imposible que Él mienta.  En HEB 10:23, El que promete es fiel.  La permanencia del carácter de Dios garantiza el cumplimiento de Sus promesas.  ISA 54:4-10 tiene una aplicación para nosotros.  Aunque fue dada a los judíos, piensen de cuánto más se aplica a la Iglesia.  ISA 54:4-10, “No temas, pues no serás avergonzada; ni te sientas humillada, pues no serás agraviada; sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y del oprobio de tu viudez no te acordarás más. Porque tu esposo es tu Hacedor, el SEÑOR de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor es el Santo de Israel, que se llama Dios de toda la tierra. Porque como a mujer abandonada y afligida de espíritu, te ha llamado el SEÑOR, y como a esposa de la juventud que es repudiada --dice tu Dios. Por un breve momento te abandoné, pero con gran compasión te recogeré. En un acceso de ira escondí mi rostro de ti por un momento, pero con misericordia eterna tendré compasión de ti --dice el SEÑOR tu Redentor. Porque esto es para mí como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé nunca más inundarían la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reprenderé. Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, pero mi misericordia no se apartará de ti, y el pacto de mi paz no será quebrantado --dice el SEÑOR, que tiene compasión de ti.”    

En 1PE 4:19, para los que estaban pasando por alguna medida de sufrimiento, Pedro les dice que tienen que encomendar su alma al fiel Creador quien hace lo bien.  Dios también es fiel en disciplinar a Su gente.  Él es fiel en lo que no nos da igual como en lo que nos da.  Él es fiel en mandarnos pena y también en darnos alegría.  Por lo tanto, la fidelidad de Dios es una verdad que nosotros tenemos que reconocer, no sólo cuando nos sentimos a gusto, sino también cuando estamos en un aprieto.  Estar de acuerdo con esto quiere decir que nos estamos humillando ante Él y confesamos el hecho de que nosotros merecemos completamente Su corrección, y en vez de murmurar o quejarnos, le agradecemos.

SAL 119:75, “Yo sé, SEÑOR, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido.”

SAL 89:33, “Pero no quitaré de él mi misericordia, ni obraré falsamente en mi fidelidad.”

OSE 5:15, “Me iré y volveré a mi lugar hasta que reconozcan su culpa y busquen mi rostro; en su angustia me buscarán con diligencia.”  

Dios el Padre es fiel (STG 1:17).  El Señor Jesucristo es fiel y es igual ayer, y hoy, y para siempre (HEB 13:8).  El Espíritu Santo es fiel para morar en nosotros (JUA 14:16), y le enseña la doctrina Bíblica al creyente (1CO 12:13).  El entender estos principios resultará en que no nos preocupemos.  El estar preocupado es rechazar este atributo divino.  Él no cambia; por lo tanto, El que ha encargado de Su hijo a través de los años no lo abandonará en la vejez.  Él que ha escuchado sus oraciones en el pasado no negará de proveer para todas de sus necesidades en el tiempo presente.  Por lo tanto, vemos un principio muy importante, Dios es sumamente honrado cuando tenemos los pensamientos correctos hacia Él cuando estamos bajo una prueba para bendición o bajo disciplina y cuando reconocemos Sus atributos divinos en acción.  Cuanto antes confiemos en Él en todos de nuestras actividades, estando persuadidos y convencidos de Su amor a nosotros, más pronto encontraremos la satisfacción verdadera en la vida.

En toda la Biblia, hay caso tras caso que demuestra la fidelidad de Dios.  Por ejemplo, Abram, el padre de nuestra fe, en GEN 12:13-19.  Abram le miente deliberadamente a Faraón para engañarlo y para proteger su propia vida.  Sarai era muy bella, y Abram tenía miedo que el rey lo mataría para llevarse a Sarai como su esposa.  Así que Abram le dijo a Sarai, “Di, por favor, que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y para que yo viva gracias a ti.”  Cuando llegaron a Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy bella.  Por lo tanto, los oficiales de Faraón la vieron y la alabaron delante de él, y ella fue llevada a la casa de Faraón.  Faraón lo trató bien a Abram por causa de ella, y le dio ovejas y vacas y asnos y siervos y siervas y asnas y camellos.  Sin embargo, el Señor hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas por causa de Sarai, la mujer de Abram.  Faraón llamó a Abram y le dijo, “¿Qué es esto que me has hecho? ¿Por qué no me avisaste que era tu mujer?  ¿Por qué dijiste: ‘Es mi hermana,’ de manera que la tomé por mujer?  Ahora pues, aquí está tu mujer, tómala y vete.”    El tema es que Abram mintió deliberadamente, sin embargo Dios fue fiel con él.

Entonces tenemos a Isaac.  ¿Aprenderá de los errores de su padre, Abraham?  ¿Será él fiel a Dios?  Bueno, en GEN 26:7, él cometió el mismo pecado como su padre Abraham; vivió en temor de perder su vida.  Por lo tanto, él mintió deliberadamente y le dijo a los hombres de Gerar que Rebeca no era su esposa sino su hermana.  Había hambre en la tierra, además del hambre anterior que había ocurrido durante los días de Abraham.  Así que Isaac se fue a Gerar, a Abimelec, rey de los filisteos.  Y se le apareció el Señor y le dijo: “No desciendas a Egipto; quédate en la tierra que yo te diré. Reside en esta tierra y yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré contigo el juramento que juré a tu padre Abraham. Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque Abraham me obedeció, y guardó mi ordenanza, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.”  Así que Isaac se quedó en Gerar.  Cuando los hombres del lugar le preguntaron acerca de su mujer, él dijo, “Es mi hermana,” porque tenía temor de decir, “mi mujer,” porque pensaba, “no sea que los hombres del lugar me maten por causa de Rebeca, pues es de hermosa apariencia.”   Y sucedió que después de haber estado allí largo tiempo, Abimelec, rey de los filisteos, miró por una ventana, y vio a Isaac acariciando a Rebeca su mujer.  Entonces Abimelec llamó a Isaac y le dijo, “He aquí ciertamente ella es tu mujer.  ¿Cómo, pues dijiste: ‘Es mi hermana?’” E Isaac le respondió, “Porque me dijo: ‘No sea que yo muera por causa de ella.’”   Abimelec le dijo, “¿Qué es esto que nos has hecho?  Porque alguno del pueblo fácilmente pudiera haberse acostado con tu mujer, y hubieras traído culpa sobre nosotros.”  Y Abimelec ordenó a todo el pueblo, diciendo. “El que toque a este hombre o a su mujer, de cierto morirá.”  Sin embargo, Isaac sembró en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno, y el Señor lo bendijo y se enriqueció y siguió engrandeciéndose asta que llegó a ser muy poderoso.  ¡De nuevo, el Señor fue fiel con él!                        

                 


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